A la loca revolución de las hormonas durante el embarazo se suma el aumento en los índices de colesterol, que no son ajenos a estos cambios y que pueden llegarse a presentar más altos de lo normal en la madre, sin embargo, pueden considerarse como normales y no tendrías porqué preocuparte.

De hecho, el colesterol es algo necesario para el organismo de la futura mamá, pero siempre en la justa medida.

El colesterol es recibido por nuestro organismo a través de los alimentos, especialmente de origen animal: carnes, huevos, lácteos, etc.

Existen dos tipos de colesterol: el denominado malo o LDL y el denominado bueno o HDL, este último se considera saludable, entre otros aspectos, por la eficaz protección que realiza frente a un posible ataque cardíaco o por la implicación en la fabricación hormonal y en la metabolización de diversas vitaminas.