
Nueva York (AP) - En el siglo XXI en Estados Unidos, la paternidad y la paranoia a menudo andan juntas.
Para algunos, el hermoso acontecimiento del nacimiento de un bebé es seguido por vigilancia de alta tecnología con un sistema de monitoreo que sigue los ritmos respiratorios del infante y envía imágenes infrarrojas desde su cuarto. El paso siguiente podría ser una cámara oculta para vigilar a la niñera. Los niños en edad escolar pueden ser equipados con GPS para ofrecer a los padres sus ubicaciones en caso de problemas.

Tan sólo tener la televisión encendida de fondo, aún si el niño no la está mirando, está ligado a una conducta agresiva, según un estudio realizado en Estados Unidos.







