"Yo no debería existir. El bebé estaría mejor sin mí. La vida nunca iba a ser mejor, así que mejor marcharme", son algunos de los pensamientos suicidas que llegaron a pasar por la mente de la actriz Brook Shields, quien tras el nacimiento de su hija Rowan en 2003, sufrió depresión postparto.Brooke -hoy madre de dos niñas, Rowan de 6 años y Grier de 3-, quiso enfrentar su serio problema de depresión por sí sola, pero finalmente buscó ayuda con un doctor que la diagnosticó con un desbalance químico.
Pero Shields no es la única que ha enfrentado la depresión postparto, de acuerdo con un estudio, el 20% de las mujeres que han dado a luz sufren o han sufrido este trastorno, caracterizado por síntomas como falta de apetito, ansiedad, mal humor, llanto inexplicable, desinterés para el cuidado de las actividades del recién nacido, sentimientos de inutilidad, desesperación e inclusive pensamientos suicidas.








