No importa lo que nos pidan, las madres siempre estamos dispuestas a ayudar a nuestros hijos. Intentamos hacerles la vida más fácil y terminamos por resolverles todo sin que ellos se esfuercen. Nos convertimos en sus asistentes además de proveedores y, en algunos casos, sus casi esclavos por decisión propia.Pero cómo poner límites si con todo es complicado aún más cuando se trata de nuestros nenes. La verdad es que no queda más que usar el sentido común y a la larga les estaremos beneficiando más que si les resolvemos todo.













