
Cuando dos personas optan por finalizar su relación, muchas veces no se dan cuenta que su decisión no sólo afecta a la pareja, sino que también lo sufren los hijos, la familia inmediata y hasta las mascotas. De hecho, en muchos casos, durante el proceso de divorcio cuando la pareja no se puede poner de acuerdo, son éstas últimas las que pagan las consecuencias siendo abandonadas o llevadas a la perrera en donde en la mayoría de las ocasiones no pueden encontrar un nuevo hogar y las ponen a dormir.










