
Por Tom Clements
Mucho se habla hoy día, tanto en los círculos sociales como en los escolares, de las llamadas 'Tiger Moms' y de los padres sobreprotectores (o 'helicópteros'); mi esposa yo fuimos la antítesis de todo eso. Como padres, ambos fuimos blandos en nuestra necesidad de regular y dirigir las aspiraciones académicas de nuestras hijas. Aún así, ayudamos a tres de nuestras tres hijas a graduarse de escuelas en Harvard, Brown, NYU y USF Law School, y a una cuarta a obtener un título en la UC Santa Barbara. Acá cómo lo hicimos.
Antes que nada, un poco de contexto: ayuda contar con una educación. Alguna vez dijo D.H. Lawrence, "Las ideas de una generación se convierten en los instintos de la siguiente". Como japonesa nativa, mi esposa proviene de una larga historia académica; dos de sus tíos fueron profesores –uno en Waseda y otro en la Universidad de Tokio-, y su padre fue un sacerdote budista. Más aún, como cultura, los japoneses son famosos por el respeto que muestran hacia sus 'senseis' o maestros.
Mi historial es más arenoso y mundano. Provengo de ancestros de Chicago-Irlanda, obreros que ponían más énfasis en la práctica que en las actividades académicas. Sin embargo, mi madre me enseñó a leer cuando tenía cuatro año y me dotó mes ames de libros destacados a través de mis años de formación. Como resultado, en la universidad podía leer simultáneamente a James Joyce y Samuel Beckett.

Hábito saludable # 1: Lávate bien las manos












