Un estudio reciente sugiere que los estudiantes adolescentes estadounidenses que participan en deportes de equipo parecen estar tanto mental como físicamente mejor que los que no lo hacen.La actividad deportiva en equipo para los niños en edad previa a la secundaria, es decir, entre los doce y los catorce ha dado buenos resultados en su crecimiento físico y mental.
La disciplina, el trabajo en equipo y los roles de liderazgo comienzan a aprenderse dentro de un equipo deportivo. Los chicos aprenden a ser solidarios y empiezan a entender el significado del triunfo y la derrota.
Los logros en equipo son valorados y los malos momentos se entienden más fácil en grupo, además que se empieza a sembrar la tolerancia a la frustración cuando no se gana.














