
Por Jesús Corces
Una de las mejores noticias que puede recibir una pareja que comparte un hogar y está enamorada, es que van a ser padres. La alegría de darle la oportunidad a un nuevo ser de venir al mundo y enseñarle todo lo que uno sabe, es muy interesante, una alegría que es incomparable. Pero ¿qué pasa si esta noticia la recibimos de un hijo adolescente? Todo se puede volver preocupación y un cúmulo de dudas, al grado de provocar desequilibrio en el ambiente familiar.
La paternidad responsable no depende de la edad, sino de la manera en que hayamos educado a los chicos en el tema de la sexualidad, tal y como lo explica el psicólogo e investigador de la Universidad Iberoamericana, en México, Hans Olvera: "la sexualidad es un proceso inherente a la vida y el proceso de ésta en la vida adolescente depende ciertamente de cómo los padres abordaron el tema con sus hijos a lo largo de su crecimiento".
Por siglos, todo lo relacionado con el sexo se ha calificado como un tabú, por eso no nos resulta fácil expresarnos y hacer de éste un tópico natural que no debe estar teñido de misterio ni de vergüenza. El especialista afirma que el camino más seguro para evitar que un hijo adolescente se vea envuelto en un embarazado precoz, es darle elementos para que sepa que el inicio de su vida sexual debe estar basado en la responsabilidad y el amor.



En los EE. UU., los nacimientos de madres adolescentes representan el 10% de los 4 millones de nacimientos anuales en el país.










