
Cuando se trata de lidiar con la madre de los niños tengo que hacer acopio de toda mi madurez y paciencia. La Turuleca tiene sus artimañas y a veces son muy sutiles, pero yo no pierdo tiempo en demostrarle que puedo ir tan bajo como ella. Lo sé, muy maduro de mi parte.Resulta que Turu tiene un afán por la ropa de los nenes. Me explico, si los recogemos un día que no están en uniforme, insiste en que se le devuelva "su ropa". (Un Año Nuevo nos lo gritó desde su auto cuando recogió a los nenes en chancletas y no en el ajuar dominguero con el que los habíamos recogido el día de Navidad. Mucha clase la de Turu en pleno centro comercial).
Entiendo que hay cierta ropita que una quiere conservar en su casa para alguna ocasión especial, yo lo que hago es que no los dejo salir de mi casa con algo que quiero que permanezca ahí. En una ocasión uno me dijo: "Mami dice que no laves la ropa, que las envíes así". No sólo pidió "su ropa" de regreso, sino que también me envió un insulto solapado sobre mis destrezas de lavandera. (La ropa era de Old Navy, no de Lacoste como yo supuse por tanta delicadeza).














