A los niños no les gustan los límites, les enoja y ese coraje lo manifiestan como berrinche, situación incómoda y molesta para todos. Pero qué pasa si se les confronta y se le muestra cómo se ven al momento de la rabieta, el resultado puede ser la calma y el silencio.Una amiga que nos visitó el fin de semana nos contaba la forma en que redujo notablemente el número de berrinches de su hijo. Cansada de que su pequeño no le hicieran caso y obtuvieran con lágrimas y gritos lo que quisieran, optó por llevarlo al espejo o tomarle una foto al momento del drama.









