
La presión social que sufren los adolescentes gay es un asunto cada vez más preocupante, y es que recientemente se han dado a conocer varias historias sobre chicos que no soportaron al acoso y burlas constantes sobre sus preferencias sexuales, y al sentirse solos y humillados, decidieron suicidarse.
Seth Walsh, de 13 años, se colgó de un árbol, para finalmente morir una semana después en el hospital. Asher Brown, también de 13 años, se dio un tiro en la cabeza. Tyler Clementi, de 18 años, saltó de un puente y murió (en la foto aparece una vigilia en su honor, en el campus Rutgers de New Brunswick, N.J.). Todos estos chicos fueron víctimas del 'bullying'. Lamentablemente, la única solución que vislumbraron para liberarse de su sufrimiento, fue quitarse la vida.
Estas muertes han originado la respuesta inmediata de activistas gay y captado la atención de funcionaros federales, entre ellos, la del Secretario de Educación Arne Duncan, quien la semana pasada llamó a los suicidios "tragedias innecesarias" provocadas por "el trauma del acoso escolar", según informó el New York Times.
"Este es un momento en que cada uno de nosotros –padres, maestros, estudiantes, oficiales electos y todos los hombres de conciencia - necesitamos levantarnos y manifestarnos en contra de la intolerancia en todas sus formas", dijo Duncan.











