
CHICAGO (AP) - Al igual que muchas madres,
Jessica Ewald (foto)
recibió del hospital donde acababa de dar a luz una bolsa con obsequios que incluía fórmula láctea, la sustituta artificial de la leche materna para alimentar a los bebés de menos de 12 meses.
"La regalamos tan pronto regresamos a casa porque dije que no iba a tener eso en nuestra casa", dijo Ewald.
Ewald, de 32 años, de Oakbrook Terrace, Illinois,
es hija de una activista de la lactancia materna que luchó para sacar de los hospitales esas bolsas de obsequios. Desde pequeña le enseñaron que "el pecho es mejor", y Ewald sabía que iba a elegir la lactancia materna por sobre la botella cuando llegara su momento.
Con una frase prestada de un blogger, Ewald dijo que
el hecho de que los hospitales envíen a casa a los recién nacidos con la fórmula láctea "es como darle a alguien los papeles de divorcio en su boda". Verdaderamente puede socavar la determinación de una mujer para amamantar, añadió.