Ponle fin a los lloriqueos En ocasiones los niños parecen dedicarse exclusivamente a quejarse y recurren a molestosos lloriqueos: "no quiero botar la basura", "¿por qué Fulanito tiene un juguete nuevo y yo no?" o "todos mis amigos están en el parque y yo aquí encerrado".

Este tipo de protesta sólo tiene un propósito: llamar la atención. Expertos en comportamiento infantil aseguran que un quejido en un tono estridente provoca una respuesta del padre inmediata.

¿Cómo prevenirlo?

La quejadera no es una estrategia consciente de los niños, sino un comportamiento aprendido que los padres promueven. Si un niño pide algo de una manera educada y correcta, seguramente el padre no responde en el primer o segundo intento. Es cuando le suben el volumen al pedido y utilizan un tono de fastidio que reciben atención.

Para evitar estos molestosos quejidos, los padres deben esforzarse por atender los reclamos de sus hijos. Si estás en el teléfono o en medio de algo, haz contacto visual y déjale saber que lo atenderás tan pronto de desocupes. Entonces debes cumplir y brindarle tu atención.