
"Los padres que toman alcohol, aún los que lo hacen de manera moderada, podrían aumentar el riesgo de que sus hijos realicen actividades riesgosas bajo la influencia de la bebida, como por ejemplo manejar".
Los científicos hallaron que el seis por ciento de los adolescentes cuyos padres bebían incluso ocasionalmente condujo en algún momento bajo la influencia del alcohol antes de alcanzar los 21 años de edad. En cambio, entre los hijos de padres que no bebían, sólo el dos por ciento condujo habiendo tomado. Así consta en la reciente edición de la revista médica Accident Analysis & Prevention.
"Es importante que los padres sepan que su conducta tiene un efecto, primero, en la edad de desarrollo (cuando sus hijos son adolescentes), pero además en su conducta futura como adultos jóvenes", expuso la doctora Mildred Maldonado-Molina, profesora asociada de Resultados y Políticas de Salud del colegio de Medicina de la Universidad de Florida.








