
El momento que tanto soñaste ya está ahí, es una realidad, ahora tu bebé te exige toda la atención y además de tu estado de ánimo, un poco vulnerable por las hormonas, llega toda la familia y con ella miles de consejos de lo que "debes" hacer.
Para las madres primerizas todo es una vorágine de sentimientos, está tocada físicamente y, además, ahora tiene una responsabilidad muy grande. Se suma la inexperiencia y la duda de si lo estará haciendo bien, a todo esto vienen los consejos de familiares y amigos con el ánimo de ayudar, pero a veces conviene aprender a decir NO y evitar malos momentos.
¿Por qué decir NO?
Porque no todas las experiencias son iguales y lo que funcionó para un bebé puede no funcionar para otro, además siembran dudas en los padres. Es mejor consultar antes con el pediatra o tener libros de cabecera.