Casi que tiene que hacer malabares para enfrentar las obligaciones del día. Se despierta temprano en función de sus dos hijas adolescentes. Con ropa deportiva, sin gota de maquillaje, las lleva al colegio, se dirige al gimnasio, tal vez uno de los pocos momentos que se dedica a ella, y una hora después empieza a devorar periódicos, investigar en la Internet, prepararse para la reunión editorial y dar más que la cara en Noticiero Univisión, donde lleva dos décadas.

De algo está convencida Maria Elena Salinas: sale de su casa para enfrentar un día que nunca será igual a otro. No hay rutinas en su vida. Lo inesperado es la única seguridad de su trabajo. ¿Qué guerra estallará? ¿Qué desastre natural afectará? ¿Qué dignatario o celebridad le confirmará la entrevista solicitada? ¿Qué viaje tendrá que hacer para cubrir la noticia mundial?

Sin embargo, detrás de esta periodista, que se confiesa tímida, que va al mercado y hace sus compras, firma autógrafos y acepta retratarse con quien se lo pide en la calle, hay una mujer como cualquier otra, con las preocupaciones de cualquier madre.