Estampitas, gorras, hojas secas, monedas, lápices... tesoros invaluables para los niños. Objetos a los que los pequeños les encuentran una belleza e importancia única y por los que luchan a diario. Un día encontraron algo que les gustó y de poco en poco fueron juntando piezas similares, y así, sin darse cuenta, se convirtieron en coleccionistas empedernidos.

Es común que entre los 6 y los 10 años los niños comiencen a armar una colección a la que otorgan un valor especial. Para ellos, una colección es muy importante, porque es algo que les pertenece, algo que hacen por decisión propia y sin ayuda o intervención de nadie. El coleccionismo es una afición sana que puede aportar mucho a la vida de los pequeños, si se les saber orientar adecuadamente.