
Es verdaderamente un fastidio ser la nota discordante. No me refiero a los lazos de sangre que unen a mis hijos y esposo, tampoco a que soy la recién llegada a ese combo, sino a que son tres contra una: la única chica del grupete.Mi condición de fémina viene con ciertos requisitos que en ocasiones resultan inconvenientes para la dinámica familiar. Como ese empeño mío de mantener la casa organizada. Los nenes me miran con cara de "¿qué hay de malo con calcetines y ropa interior fuera del canasto?", cada vez que les pido que recojan. Es como si fueran inmunes a los regueros... a ese malestar que provoca en mí la desorganización, que no me permite concentrarme en otra cosa y que me roba la paz hasta que se haya recogido, me hacen un ser de otro planeta: el cosmos Mujer.








