
Nueva evidencia sugiere que aquellos niños que crean lazos fuertes con sus padres –a través del tiempo compartido, la lectura y el juego–, son menos propensos a desarrollar comportamientos violentos en la adultez. Además, según un reporte de Reuters, este tipo de relaciones cercanas entre padres e hijos también eleva el coeficiente intelectual de los chicos.
Investigadores en Kingston, Jamaica, estudiaron durante dos años a un total de 129 niños que estaban atravesando por problema relacionados con su crecimiento. Un grupo de niños recibió suplementos alimenticios; a un segundo grupo se le enganchó en una dinámica de interacción y juego con las mamás; a un tercer grupo se le dotó de ambos elementos; y a un cuarto grupo no se le intervino de ninguna manera.
En el experimento se observó que la nutrición no provocó ningún cambio, pero los niños que jugaron y estrecharon lazos con sus mamás sí fueron menos propensos a engancharse en peleas, de acuerdo con la agencia de noticias.









