La maternidad es instintiva, hormonal, filogenética y posee una gran carga de simbolismos, sociales, económicos, religiosos, familiares y por ende, psicológicos.

Socialmente es vista como sinónimo de realización. Económicamente fue concebida como la continuación de la empresa o el trabajo familiar. Y precisamente en la familia se define como el gran acontecimiento, al igual que en la relación de pareja.

No obstante, para muchas mujeres lo anterior no aplica en su vida. "Para un grupo significativo de mujeres, la maternidad ha pasado a un segundo término. Para ellas, esta cita con la naturaleza se pospuso e incluso se canceló", explicó la Dra. Jael Alatriste, presidenta electa del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).