
Todos los días parecieran ser una interminable lista de: "no te pares ahí que te caes, no metas los dedos acá que te pillas, mira a ambos lados de la calle antes de cruzar, camina por la acera que te atropellan..." En fin, todo por el bienestar de nuestros hijos. Rezamos para que cuando no estén con nosotras no les pase nada malo, y así vivimos, cuidando nuestra vida y la de ellos.
El reciente terremoto en Japón y el maremoto que le siguió nos pone en alerta de un peligro natural inminente. Hablarle a niños pequeños sobre estos fenómenos naturales puede ser confuso, más aún cuando a su propia mamá le provoca pánico el tema.
En el 2010 cuando ocurrieron los devastadores terremotos en Haití y Chile adopté un "nuevo juego" en mi hogar. De vez en cuando grito "¡Terremoto!", y los niños tienen que correr y buscar un lugar seguro. Antes de esto, ya les he explicado (no sé cuantas veces) lo que deben hacer en caso de que la tierra se mueva. Así que lo hacemos a modo de juego.










