La plastilina puede mantener a los niños ocupados por horas, pero es de esos juguetes que carecen de larga vida. Muchas veces la encontrarás seca pegada al piso, mezclada con otros colores o hace un acto misterioso de desaparición (se convierte en merienda). Ahora puedes hacer tu propia plastilina con ingredientes que tienes en casa sin tener que preocuparte si acaba en la boquita de tus hijos. Ingredientes:
1/2 taza de sal
1/2 taza de agua
1 taza de harina
colorante de comida
escarcha
recipiente grande
papel de periódico
cuchara
guantes de goma (opcional)








