
Por Verónica Piña Jarillo
Los bebés prematuros enfrentan enormes retos desde su nacimiento. A algunos les va mejor que a otros, situación relacionada estrechamente con su edad gestacional. Hay niños que superan problemas, continuamente: falta de maduración en sus pulmones, complicaciones intestinales y pequeños derrames cerebrales, por ejemplo. Cuando han cumplido su tiempo de término en la incubadora y su evolución les permite ser dados de alta, estos pequeños deben continuar en valoración para ir evaluando posibles secuelas, algunas de las cuales sólo se detectan con el paso del tiempo, como ocurre con ciertas alteraciones visuales.
El doctor Manuel Salgado Valladares, oftalmólogo pediatra del Instituto Nacional de Perinatología, en México, explica que la retinopatía del prematuro es el padecimiento visual más frecuente en estos niños. Es el desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la retina, lo que con el tiempo produce una cicatriz de tejido fibroso que, si no se atiende de manera oportuna, puede dar paso a serias complicaciones. "Este padecimiento tiene que ver fundamentalmente con la prematurez asociada a la dependencia de oxígeno y a las innumerables enfermedades que puede presentar el paciente en el periodo de gravedad de su nacimiento".













