
Dentro de las muchas medidas que se han tomado para tratar de acabar con el sobrepeso y la obesidad infantil se encuentra el prohibir la venta de refrescos en las escuelas. Pero a pesar de estos ajustes en los menús para niños, los chicos no han dejado de consumir refresco, según revela un nuevo estudio.
Investigadores de la Universidad de Illinois, en Chicago, analizaron los hábitos de un total de 6,900 estudiantes de escuelas públicas de 40 diferentes estados. Según se explica en el informe publicado en la revista Archivos de Pediatría, el problema es que aunque se ha prohibido la venta de gaseosas en las escuelas, las bebidas deportivas y los jugos de fruta envasados siguen siendo accesibles para los niños.
En lo que se refiere al control del consumo de altas cantidades de azúcar, esto no está ayudando en nada a los niños. Además, el que no consuman refrescos en el colegio no impide que los consuman cuando están fuera de él.












