Satisfacer a un niño es cada vez más complicado. Las necesidades y exigencias de los pequeños parecen no tener fin y pedirles que hagan algo a cambio o recordarles sus responsabilidades parece molestarles. Como diría mi abuela... "No tienen llenadero".Los chicos se levantan de mal humor por desvelarse viendo tele o jugando videojuegos y a pesar de que serán llevados a la escuela y no tendrán que ir caminando o subirse al transporte urbano, no lo valoran.
Son contados los casos de niños y adolescentes que se preocupan porque su ropa esté limpia y pocos colaboran en el arreglo de la casa.











