Una de las discusiones más frecuentes en los hogares es cuando debemos mandar a los hijos a la cama, pero a pesar de que existen ciertas reglas y horarios establecidos éstos no siempre se cumplen.La hora de dormir es sagrada y marca el momento en que las actividades familiares se ven interrumpidas o al menos estas disminuyen notablemente.
Una cosa es la hora de dormir y otra la hora de acostarse. El pequeño podrá irse a la cama, pero no dormirá hasta que el sueño llegue. No puedes obligarlo a que se duerma, pero sí exigirle que se acueste.












