
El cuerpo humano es de por sí una máquina perfecta, más aun cuando está gestando. Los cambios suceden a una velocidad impresionante y la futura madre tiene que ajustarse a ellos. Es como si una computadora tomara control de ti y las cosas sucedieran casi sin que te vieras involucrada. Pero en algunas excepciones esa maquinaria perfecta sufre algún trastorno, como lo es cuando la futura madre presenta pezones planos o incluso invertidos en sus senos.













