
En el mundo animal, cuando una hembra tiene a su cría a su lado por primera vez, la amamanta, la lame y le da calor, su instinto maternal se despierta por completo. En los humanos, se repite el mismo patrón, aunque no en todos los casos. ¿Pero a qué se debe que algunas mamás quieran, mimen, cuiden y protejan a sus hijos, mientras que otras no lo hacen así?
En Uruguay se está llevando a cabo una reunión con investigadores de dicho país, Brasil, Canadá, México y Estados Unidos, y en ella, se presentan los resultados de diversos estudios en los que se analiza el proceso por el cuál las madres se vinculan con el recién nacido. De esta forma, según publica el diario
El Universal, se busca explicar por qué una mamá es cariñosa o no lo es.
El cerebro juega un rol fundamental en estos comportamientos maternales, explica Daniel Olazábal, doctor en Ciencias Neurales y del Comportamiento por la Universidad de Nueva Jersey. El científico señala que
la oxitocina y su distribución en las zonas del cerebro son clave en estos procesos, y es que dicha hormona es la que estimula las contracciones uterinas y provoca la eyección de leche.
Lo que ahora intentan averiguar los investigadores es si las madres que tienen un vínculo sano con sus bebés tienen un nivel más alto de oxitocina, y si aquellas que no sienten esa motivación maternal la tienen en menor cantidad.