Como cualquier aspecto, la mamitis tiene una explicación, así que no hay por qué sentirse culpable si el niño no puede despegarse de la madre, pues también hay soluciones si tenemos paciencia.Primero hay que reconocer y observar el problema, es evidente y lo sufren con mayor intensidad entre los 10 y 18 meses, aunque eso no quiere decir que no se presente antes o después. Esto tiene un nombre reconocido por los pediatras como "Síndrome de Ansiedad por Separación".








