La familia posee el mayor potencial para proteger a los niños y proporcionarles la seguridad física y emocional que necesitan, pero lamentablemente, en el hogar también pueden presentarse casos de violencia contra los niños.

Aunque sea difícil de creer, en ocasiones son los propios padres quienes ejercen algún tipo de violencia contra sus hijos, pero también otros familiares como tíos o abuelos llegan a agredir a los pequeños.

Las escuelas también son entornos en los que llegan a darse casos de violencia contra los niños, y por ello es necesario que como madre o padre de familia siempre estés atento a cualquier señal de alarma que ponga de manifiesto que tu hijo se encuentra en peligro.